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Arraigo Social: No solo es cuestión de tiempo.

No son pocos los que piensan que puede obtener la residencia temporal una vez transcurridos 3 años de estancia en España por la vía del arraigo social. Y, si bien no se equivocan, no solo basta con esto. Parece claro que, para “echar raíces” en una sociedad, no basta con dejar pasar el tiempo, sino que se requiere de algo más.

Definir ese “algo más” es complicado pero regularlo quizá lo sea más. ¿Cómo saber si una persona está o no arraigada? ¿Qué requisitos exigir? Pues bien entre otros requisitos –como carecer de antecedentes penales-, hay dos o tres requisitos que muchas interesados no conocen o no han llegado considerar y que es importante conocer bien.

Requisitos generales para el Arraigo Social

Aunque, como en casi todo, existen excepciones o particularidades a tener en cuenta, a continuación detallaremos los requisitos más comunes a que se exigirán, de forma acumulativa, al solicitante de la residencia por la vía del arraigo social:

  1. Contrato de trabajo para un período no inferior a 1 año. Deberá contener una cláusula específica que someta el contrato a la previa obtención de autorización de residencia y trabajo por parte del trabajador.
  2. Vínculos familiares. El interesado debe tener familia en España, entendiéndose por tal a un cónyuge o pareja de hecho registradas, ascendientes o descendientes en primer grado y línea directa. Si este requisito no se cumple, no pasa nada, pues la ley permite que, en su lugar, se sustituya por informe de arraigo que acredite la integración social.

¿Y en qué consiste exactamente el informe de arraigo?

Básicamente se trata de un documento emitido por la Comunidad Autónoma en cuyo territorio tenga su domicilio habitual el interesado donde se hará constar los esfuerzos de integración del interesado. Y ahí se valoraran aspectos muy amplios, desde los años de permanencia en España, los medios económicos, hasta los programas de inserción sociolaborales y culturales en los que haya colaborado el interesado.

Como se puede observar, todo cuenta para demostrar esa integración (cursos de lenguas autonómicas, de cocina local, carnet de biblioteca, voluntariado, participación en actividades municipales, escuelas de adultos, etc.).

Por tanto, uno debe preocuparse por integrarse en la sociedad de destino (ayuda mucho tener una imagen positiva del país receptor, sus valores y cultura) pero no debe olvidarse de acumular todas las pruebas que lo demuestren, y ello, como casi todo, se hace durante el camino, desde el primer día y no una vez transcurridos los 3 primeros años.

Autor: Jesús García. Abogado. 

Fuentes:

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